jueves, 12 de julio de 2012

Lolita!'

Amor mío
el pato de la bañera que oscilaba en el agua,
y dibujaba burbujas en las ondas tristes
-se ahogó-
Ayer la lechuza vino a mi ventana y me contó
de su reencarnación en un cielo de plástico;
pero no le creí.
¿Cómo habría de hacerlo?
Si hasta ayer para mí la piromanía de una cerilla
era el odioso candelabro extraviado de un paraíso.
Me senté a evocar las marcas de un rostro opaco:
Unas cuantas pecas saltaron en mi nariz
y esos labios en forma de corazón,
me arrumaron las vértebras.
Quise encontrar el amor ahí escondida en el armario
pero mis manos se empeñaron en anudar cuerdas
amarrarlas en las vigas y colgar de ellas,
a unas cuantas aves odiosas de una vecina.
Después de eso, revisé tu blazer
hurgué sus bolsillos y encontré unas cuantas colillas
-Las lamí hasta que me escocieron la lengua-
Lo extendí en mi cama, y me trepé en ti,
hice el juego del monito, ¿lo recuerdas?
Terminé tan cansada, y adolorida.
Después bebí un vaso de leche, comí unas cuantas bananas
y al borde del sueño, vi de nuevo,
al elefante rosado acostado a mi lado.
Lo besé hasta la madrugada…
Fue cuando de nuevo necesité del armario
y mis manos se convirtieron en espuma.

Ojalá regreses pronto para limpiar este desastre.

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